jueves 16 de julio de 2009

Me tiré a un bancal y me echaron tierra encima



Un día me desperté, dos o quizás cuatro años perdidos después,
pero mi maltrecho cuerpo apenas podía escapar de la porquería,
a duras penas fuí capaz de desenterrarme, viéndome más muerto
que vivo,con tantos recuerdos, tantas fuerzas,
tanto tiempo perdido...

Me alcé sin fe como un ser hueco, sin alma,
aunque aguijoneado por la culpa y nefastos sentimientos.
Y en mi interior la la locura se abrió paso, pudriéndome,
convirtiéndome en un animal ciego, un violento perro hueco,
de colmillos afilados y amarillentos, de venenoso aliento.

Como un insaciable desenterrado,
un renacido de la tierra del camposanto,
me dejé guiar por el hedonismo y por más de 7 pecados capitales...
Yo mismo busqué, trastabilando en el camino, todos mis males.

Dispuesto a huir, dispuesto a saltar,
me encontré ante una gran sima,
y con el precipicio frente a mí , y tras de mí los lobos,
los devoradores avatares de la vida, tuve que decidir,
si luchar contra ellos o si saltar,pero entonces desperté,
viendo que me estaban echando encima,
después de que me tirase al bancal.




2 comentarios:

Akematon dijo...

¿Licántropos enterrados vivos?

Lidia dijo...

Arolter, soy escritora de narrativa de Mar del Plata, Argentina. Me gusta muchísimo tu blog. Y me impactó tu poesía. Escribes muy bien. Te felicito.
Mi blog no es tan interesante ni tan fuerte pero ahí te lo dejo:
www.evolucionarnos.blogspot.com
Un saludo. Lidia